Isla de Mljet

De todas las islas del Adriático, Mljet puede que sea la más cautivadora. Gran parte de la isla está cubierta por bosques y el resto está salpicado de campos, viñedos y pequeñas aldeas. Aquí se encuentra el Parque Nacional de Mljet, un lugar sin grandes resorts ni áreas turísticas donde predomina la exuberante vegetación y agradables calas. Un oasis virgen de tranquilidad donde, según la leyenda, Ulises quedó cautivado durante siete años.

Sobre la Isla de Mljet

La isla de Mljet mide 37 kilometros de largo, y tiene una anchura media de unos 3 km. Los principales puntos de entrada a las isla son Pomena y Polace, dos pequeños pueblos separados por unos 5 km de distancia. A Polace llegan los barcos que zarpan de Korcula y los catamaranes que salen de Dubrovnik. Por su parte, los ferries de Jadrolinija sólo se paran en Sobra.

El punto de acceso al Parque Nacional de Mljet se encuentra en Goveđari, a mitad camino entre Pomena y Polace.




La oficina de turismo se encuentra situada en Polace, mientras que en Pomena se encuentra el Hotel Odisej, el único hotel convencional de toda la isla de Mljet

¿Qué ver en la Isla de Mljet?

Monasterio Benedictino (Isla de Mljet)

Monasterio Benedictino (Isla de Mljet)

El principal atractivo de la isla son, sin duda, Malo Jezero y Veliko Jezero, los dos grandes lagos que se encuentran en el extremo occidental. En medio del Veliko Jezero, construido sobre un islote, se encuentra un monasterio benedictino del siglo XII (aunque ha sido reconstruido varias veces, añadiendo renacentistas y barrocos de la estructura románica).

Por su parte Polace cuenta con una serie de restos que datan de los siglos I al VI d.C., el más impresionante de los cuales es un palacio romano, probablemente del siglo V. En una colina sobre la ciudad se pueden ver los restos de una fortificación y al noroeste de la villa se encuentran los restos de una basílica paleocristiana y una iglesia del siglo V d.C.

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